LUZ HALOGENA PARA FOTOPOLIMERIZACION EN ODONTOLOGIA: ACTUALIZACION SOBRE RIESGO VISUAL Y MEDIDAS DE CONTROL

DR GUSTAVO CESAR SANCHEZ

ESPECIALISTA JERARQUIZADO EN MEDICINA FAMILIAR

 

 

Desde los años '80, comenzó la utilización de alternativas para reemplazar a las amalgamas de mercurio en la restauración de piezas en Odontología.

Estos materiales, conocidos como resinas  polimerizables, constituyeron un nuevo capítulo dentro de la terapéutica odontológica, al permitir reparaciones dentales más rápidas, menos notorias que las tradicionales, y con niveles de resistencia similares a las anteriores.

Dichas resinas podían ser polimerizadas, mediante reacciones catalizadas por químicos o por efectos de la luz de onda corta, en especial la conocida "luz azul".

 

¿A QUE LLAMAMOS LUZ AZUL?

 

Damos el nombre de luz azul, a la luz cuyo espectro de onda varía entre los 400 y 500 nanómetros (nm), cuya producción puede obtenerse a partir de  lámparas especiales.

Los mismos pueden ser lámparas fijas con un gran y delgado tubo, lámparas pistola, o terminales montados directamente en la consola del operador odontológico.

El sistema utilizado más frecuentemente en la odontología es la lámpara halógena, con un rango de luz de 400 a 500 nm, donde la fuente de luz es un bulbo halógeno de 12 volts/ 75 watts y cuya longitud de onda apropiada la produce un filtro especial de banda dicroica..

Si bien los equipos actuales constan de filtros protectores para disminuir la emisión de radiaciones UV (de tipo A, B y C) e infrarrojos (también de tipo A, B y C), siempre existe producción de los mismos, con lo cual se encuentra presente en cada operador odontológico la probabilidad de daño ocular por efecto de los mismos.

 

INTENSIDAD ADECUADA PARA SU USO

 

La correcta intensidad para la obtención de una adecuada polimerización del material se obtiene con lámparas que generan una potencia mayor de 300mWatt/ cm2, mientras que con potencias de 200 a 300 mW/cm2 es necesario un aumento de la exposición para obtener el mismo efecto catalizador, y potencias menores a 200mW/ cm2 no sólo son incorrectas, sino que serían mucho más dañinas debido al aumento en la emisión de radiación UV de tipo C, definida como la más perjudicial para el ojo humano. Éste último caso corresponde a los equipos más antiguos, los cuales pueden aún ser utilizados en la práctica cotidiana.

 

DAÑOS PROBABLES PARA LA VISION

 

Se han propuesto dos tipos de lesiones oculares como consecuencia de la exposición a la luz  de los artefactos de fotopolimerización.

Los mismos se han dividido en térmicos y fotoquímicos

Existen varias fuentes posibles de luz tanto naturales (la luz solar) como tecnológicas (como las lámparas incandescentes, fluorescentes, diodos de emisión de luz, etc).

Los perfiles de radiación emitida por dichos instrumentos varían en 11(once) diferentes niveles.

La Conferencia Gubernamental Americana de Higiene e Industria (ACGIH) estipuló los valores para delimitar el nivel umbral de exposición en tiempo y distancia para cada luz.

Para todos los tipos de luz azul se constató que no había riesgo de lesión térmica a nivel retinal.

Con respecto a las lesiones fotoquímicas, el exponente más severo es la fotorretinitis.

El efecto tóxico de la luz azul es aditivo en forma lineal, por lo cual exposiciones por períodos iguales o mayores a tres horas y en forma recurrente genera un efecto acumulativo en el usuario, lo que se traduce en aumento del riesgo de sufrir lesiones retinales.

En la actualización 2003 del Consejo Nacional para la Protección Radiológica (NRPB), sobre 31000 odontólogos que utilizan dicha tecnología, sólo 17000 poseen el entrenamiento correcto en las medidas de seguridad.

 

MEDIDAS DE CONTROL Y PREVENCION DE LESIONES

 

Si bien algunas de las recomendaciones pueden ser vistas como obvias, la experiencia ha demostrado que el conocimiento de las mismas ayuda a evitar posibles lesiones profesionales.

En primer lugar, el operador debe evitar mirar directamente la luz, o realizar la misma a cierta distancia.

Los trabajos de investigación de Satrom (1987), Ericksen (1987) y Cook (1986) entre otros, demostraron que la menor distancia entre la fuente lumínica y el ojo del operador debe ser de 25 cm.

A su vez, las experiencias de Okuno (2002), Cook (1986), Satrom (1897) y Bradnam (1995) entre otros, mostraron que con las fuentes de luz azul más potentes (la luz solar por ejemplo), una exposición de 0.6 a 40 segundos podía producir lesión retinal directa. Con los equipos de uso actual en Odontología, el consenso alcanzado muestra que una exposición de 100 segundos (1' 40'') no generaría lesiones en el profesional interviniente.

Dicha exposición debe ser realizada en un período no menor de 3 horas.

Algunos de los autores mencionados llevan el tiempo de exposición hasta 160 segundos (2' 40'') por día y en el caso de equipos con filtros sofisticados hasta los 16 minutos por día.

Otro implemento disponible y necesario para la protección del odontólogo son los lentes cromáticos, de los cuales el indicado para el uso de la luz azul es el de color amarillo.

Los mismo deben cubrir completamente la órbita, y deben ser utilizados en cada procedimiento con emisión de luz azul.

La protección adicional que confieren los lentes de color amarillo, con filtro para las emisiones con  longitud de onda menor de 500 nm, es 20 veces mayor que si se utilizaran lentes protectores sin color; si no se dispone de dicho material, puede utilizarse laminados aplicados a los lentes comunes que filtren la longitud de onda ya mencionada.

Otro mecanismo de protección es el uso de  conos antirreflejo, los cuales se adaptan a los equipos cerca de la fuente emisora de la luz.

 

CONCLUSION

 

Cada vez se ha instalado más en la práctica profesional de la odontología el uso de resinas polimerizables para la reconstrucción de piezas dentales.

El método de mayor utilización en la actualidad se relaciona con el uso de dispositivos catalizadores por medio de la luz azul.

La misma posee en su composición radiaciones que pueden ser nocivas para el ser humano, especialmente para el operador de dicha tecnología.

Las lesiones retinales son uno de dichos efectos nocivos.

Las misma pueden y deben ser evitadas mediante el uso racional de la tecnología y el conocimiento de las medidas básicas de seguridad  disponibles.

 

BIBLIOGRAFIA

 

1)Szymanska Yolanda: Work- related vision hazards in the dental office. Ann Agric Envirom Med 2000; 7, 1-4

 

2)Bradnam MS et al: Quantitative assesment of the blue light hazard during indirect ophthalmoscopy and the increase in the safe operating period achieved using a yellow lens. Ophthalmology 1995 May; 102(5):799-804

 

3)Cook WD: Curing efficiency and ocular hazards of dental photopolymerization sources. Biomaterials 1986 Nov; 7(6): 449-54

 

4) Satrom KD et al: Potential retinal hazards of visible light photopoymerization units. J Dent Res 1987 Mar; 66(3): 731-6

 

5) Eriksen P et al: Optical hazard evaluation of dental curing light. Community Dent Oral Epidemiol 1987 Aug; 15(4): 197-201

 

6) Okuno T et al: evaluation of blue light hazards from various light sources. Dev Ophthalmol 2002; 35: 104-12

 

7) Alternatives to Dental Amalgam: What do we know about their safety? Oral Care Report; vol 9, n°3, 1999

 

8)O'Hagan JB et al: Occupational exposure to Optical Radiation in the context of a possible EU proposal for a directive on Optical Radiation. NRPB- W35, January 2003