Investigación bibliográfica
La investigación bibliográfica es aquella etapa de la
investigación científica donde se explora qué se ha escrito en la comunidad
científica sobre un determinado tema o problema. ¿Qué hay que consultar, y cómo
hacerlo?
La investigación
científica empírica tiene básicamente cinco etapas.
Primero, se definen algunas cuestiones
generales como el tema, el problema, el marco teórico a utilizar, etc.
Segundo, se procede a hacer una
investigación bibliográfica, básicamente para ver qué se ha escrito sobre la
cuestión.
Tercero, se traza un proyecto.
Cuarto, se ejecuta lo proyectado.
Quinto, se exponen los resultados,
usualmente por escrito.
En este
trabajo nos ocupamos de la segunda etapa: la investigación bibliográfica. Esta
indagación permite, entre otras cosas, apoyar la investigación que se desea
realizar, evitar emprender investigaciones ya realizadas, tomar conocimiento de
experimentos ya hechos para repetirlos cuando sea necesario, continuar
investigaciones interrumpidas o incompletas, buscar información sugerente,
seleccionar un marco teórico, etc.
¿Qué bibliografía consultar?
A la hora de
resolver este problema, podemos diferenciar tres niveles de bibliografía, de
acuerdo al tipo de destinatario para el que fue diseñada: la bibliografía para
el público en general, la bibliografía para aprendices o alumnos, y la
bibliografía para profesionales e investigadores.
a) Bibliografía para el público en
general: Se incluyen en este ítem aquellos materiales destinados a
todas las personas, profanos o no profanos. En esta categoría ubicamos los
diccionarios 'comunes', los diccionarios enciclopédicos, las enciclopedias, y
los artículos de divulgación científica que se publican en diarios y revistas
de interés general. Desde ya, entre estos artículos de divulgación
encontraremos material de lectura dispar: algunos podrían ser de 'fácil'
lectura femenina, y otros como el
de revistas de divulgación científica.
b) Bibliografía para aprendices o
alumnos: Se incluyen aquí todo aquel material diseñado especialmente
para la enseñanza sistemática y, por tanto, sus destinatarios son aprendices o
alumnos. Por ejemplo, los manuales y tratados generales sobre alguna
disciplina, las publicaciones internas de las cátedras, las clases desgrabadas
de los profesores, textos indicados por los docentes como bibliografía, etc.
Los diccionarios especializados (por ejemplo de filosofía, de psicoanálisis, de
electrónica, etc.) fueron diseñados para alumnos pero también para
profesionales e investigadores.
c) Bibliografía para profesionales e
investigadores: Incluímos aquí fundamentalmente los artículos
especializados que aparecen en journals o revistas destinadas a profesionales e
investigadores, como así también las comunicaciones hechas en Congresos o
Simposios, tesis de doctorado, etc. La lectura de este tipo de material supone
habitualmente bastante conocimiento previo, por lo que no es común que sea
consultado por alumnos, ni menos aún por el público profano.
En general,
hay siempre alguien que avala la calidad de lo publicado, más allá de si lo
hace bien o mal. Por ejemplo, un diccionario está avalado por la editorial que
lo publica, y difícilmente podríamos encontrar en él una leyenda que aclarase
que el editor no se hace responsable por las definiciones propuestas. De
idéntica forma, un manual está avalado por el profesor que lo recomienda, y una
clase desgrabada suele estar corregida por el docente que la dictó. Los
artículos publicados en revistas especializadas están avalados en cuanto a su
nivel de 'cientificidad' por un comité editor.
Otras veces,
no hay nadie que ostensiblemente se hace responsable de avalar un escrito,
siendo el ejemplo más patético al respecto la bibliografía que circula
libremente por Internet. De hecho, cualquiera puede escribir cualquier cosa,
incluso utilizando una engañosa sintaxis científica y un engañoso vocabulario
del mismo tenor, y enviarlo desaprensivamente hacia la autopista informática.
Nos
preguntamos ahora: ¿qué tipo de material debería utilizarse en una
investigación bibliográfica con fines de investigación científica (y no, por
ejemplo, a los fines de hacer una monografía mientras se cursa una materia en
la universidad)?
En principio,
considero que el investigador no debería descartar ninguno de los tres niveles
de lectura: se puede encontrar material muy valioso en un artículo de
divulgación científica, y material de baja calidad en un artículo
especializado. El diccionario 'común' resulta muchas veces imprescindible a la
hora de tener que definir conceptos, aún cuando no sea luego citado.
En suma: en
principio podemos consultar lo que se nos antoje relevante, y en el nivel que
sea. En todo caso, la restricción no pasa por lo que se consulta, sino por lo
que finalmente se cita como bibliografía consultada.
¿Qué se cita de lo que se consulta?
Al respecto,
pueden servir las siguientes observaciones:
a) Conviene
no citar revistas de divulgación científica, porque a los ojos de muchos
lectores y evaluadores, el material puede perder prestigio, seriedad o
credibilidad. La razón principal es la creencia de que los artículos de
divulgación científica son seleccionados más por su interés comercial que por
su rigor científico o, si se quiere, más por su capacidad para impresionar que
por su capacidad para respaldar lo que se afirma. Con esto no estamos
descalificando la divulgación científica. De hecho algunas de ellas suelen
publicar artículos firmados por investigadores de amplio reconocimiento
académico en la misma comunidad científica, como por ejemplo Paul Davies o Carl
Sagan. Aconsejamos, por lo tanto, citar aquella parte de la bibliografía
consultada que abarca diccionarios de todo tipo, manuales y, en especial,
libros y artículos especializados.
b) No debería incluirse bibliografía no consultada, lo que a
veces se hace para 'extender' la lista pretendiendo con ello dar al escrito
mayor prestigio
o, en el caso de alumnos que presentan monografías, dar la
impresión de haber 'trabajado' más.
c) A veces,
se menciona un texto que jamás se tuvo entre las manos, pero que aparece citado
en algún libro efectivamente consultado. Se trata de un 'hurto lícito' de citas
donde se usa al autor como un empleado, ya que fue él quien se tomó el trabajo
de buscar la bibliografía. Personalmente, lo considero un recurso legítimo
siempre y cuando: a) estemos razonablemente seguros de la fidelidad de la
mención bibliográfica ajena, y b) cuando su empleo esté estrictamente
justificado, es decir, no utilizar citas bibliográficas de otros libros 'porque
sí'.
d) Una
creencia muy extendida, sobre todo entre los alumnos que realizan trabajos
escritos, es que si se cita un libro, uno debe conocer a fondo 'todo' el libro,
porque "tal vez puedan preguntarme cualquier cosa sobre él". Desde
ya, no hay que saber detalladamente todo el libro consultado, aunque sí conocer
aquella parte que fue efectivamente utilizada, que bien pudo haber sido un
simple párrafo.
¿Cómo buscar la bibliografía?
Dankhe
propone otro criterio para clasificar las fuentes de información bibliográfica,
distinguiendo fuentes primarias, secundarias y terciarias.
Una fuente primaria es por ejemplo un
libro, o un artículo de una revista.
Una fuente secundaria es un listado de
fuentes primarias, como por ejemplo ciertas publicaciones periódicas que
reportan y/o comentan brevemente artículos, libros, tesis, ponencias, etc.
publicadas en determinado lapso de tiempo o para determinadas disciplinas
científicas.
Una fuente terciaria agrupa o compendia, a
su vez, fuentes secundarias, como por ejemplo un catálogo de revistas
periódicas.
Esta clasificación
resulta útil para decidir por dónde comenzar la investigación bibliográfica. En
general, conviene hacerlo por las fuentes terciarias para ver qué revistas
publican material sobre el tema que nos interesa; luego, pasamos a las fuentes
secundarias para localizar, dentro de las revistas, la información que
necesitemos. Finalmente, las fuentes primarias así seleccionadas nos proveerán
la información directa.
Hernández
Sampieri y otros ofrecen tres recomendaciones para buscar la bibliografía que
nos interesa:
a) Acudir
directamente a las fuentes primarias u originales, cuando se conozca bien el
área de conocimiento en donde se realiza la revisión de la literatura.
b) Acudir a
expertos en el área para que orienten la detección de la literatura pertinente
y a fuentes secundarias, y así localizar las fuentes primarias (que es la
estrategia más común).
c) Acudir a
fuentes terciarias para localizar fuentes secundarias y lugares donde puede
obtenerse información, y a través de ellas detectar las fuentes primarias de
interés.
No sé en qué
área científica se desempeña el lector, razón por la cual sólo puedo
recomendarle una fuente de información terciaria donde se reseñan
sintéticamente diversas revistas científicas especializadas sobre distintas
disciplinas como la biología, la medicina, la física, la ingeniería, la
matemática y las ciencias sociales.
Si el lector
opera concretamente en el ámbito de las ciencias sociales, le podemos sugerir
un listado de fuentes secundarias, y si se ubica dentro de la psicología, puede
solicitar en bibliotecas especializadas (por ejemplo en la universidad).
¿Cómo consultar la bibliografía?
El principal
problema que debemos encarar al consultar un texto es el procesamiento de la
información. En efecto, la comprensión de textos expositivos científicos o
técnicos es una tarea cognitivamente exigente, no sólo porque el lector debe
poseer y ser capaz de invocar grandes cuerpos de conocimiento especializado,
sino también porque debe ser capaz de realizar una variedad de procesos de lectura
y administración de memoria.
La cuestión,
sin embargo, no depende solamente de nosotros sino también de quien escribió el
texto. Hay artículos que son muy complejos, y no por el tema sino por la forma
en que fueron escritos.
Por ejemplo,
un artículo es más fácil de comprender si está dividido en subtítulos, o si
tiene un resumen al final, o si el autor expone sus ideas en forma ordenada. En
términos cognitivos, decimos que el texto en cuestión creó las condiciones para
ahorrar los recursos de memoria, para reasignarlos al proceso de comprensión e
integración.
Cuando se
lleva a cabo una investigación bibliográfica, desde un punto de vista cognitivo
la mente realiza fundamentalmente tareas de ingreso de información (in put) y
de procesamiento. En cambio, cuando se exponen los resultados de la
investigación pasan a un primer plano la tarea de egresar la información (out
put). Por consiguiente, la investigación bibliográfica exige habilidades
vinculadas con el in put y el procesamiento, y en particular, la consulta
bibliográfica tiene más que ver con éste último. Por ejemplo: El input tiene
relación con buscar, percibir, escuchar, oír, leer, memorizar, retener,
seleccionar. El procesamiento tiene que ver con analizar, definir, relacionar,
comprender, comentar, criticar, crear, comparar, entender, concluir, inferir,
razonar, ordenar, organizar, deducir, suponer, inducir, problematizar, opinar.
Las habilidades para redactar informes científicos, en cambio, se centran en el
output: exponer, enunciar, mentar, decir, escribir, hablar, mostrar, redactar,
informar, comunicar, esquematizar, graficar, concluir, resumir.
Durante la
consulta bibliográfica, el texto puede leerse de dos maneras: secuencialmente o
estructuralmente. La lectura secuencial es un pésimo hábito que algunos
arrastran desde la primaria, cuando nos obligaban a leer palabra por palabra o
línea por línea. Lee secuencialmente quien comienza leyendo el material desde
la primera línea, y no para hasta la última.
La lectura
estructural, en cambio, supone leer títulos y organizar el texto a partir de
allí, supone trazarse un mapa mental del texto para saber adonde apunta y
cuáles son las ideas principales. Una forma de lectura estructural es, por
ejemplo, leer el título del artículo y a continuación el resumen, que puede
figurar al final. Otra manera es intentar hacer una red conceptual relacionando
los títulos y subtítulos entre sí.
Una vez
realizada esta lectura estructural, decidimos si nos interesa o no seguir
profundizando en el texto. En caso afirmativo, seleccionaremos los párrafos que
más nos interesan basándonos en una rápida lectura de las palabras iniciales.
Una vez seleccionados los párrafos, deberemos concentrar nuestra atención no
sólo en el contenido informativo, sino en la forma en que la información es
presentada: en cada párrafo, ¿el autor se propone analizar, comparar, criticar,
clasificar, definir, opinar, sintetizar, defender una idea, o qué? En el
recuadro adjunto enumeramos algunas de estas operaciones que deberán tenerse en
cuenta para procesar la información.
¿Cómo registrar la bibliografía consultada?
A medida que
vamos consultando la bibliografía, también vamos al mismo tiempo registrándola.
La forma tradicional de hacerlo es en fichas, aunque también pueden usarse
cuadernos, libretas u hojas sueltas. En rigor, no importa mucho la manera en
cómo se registra la información, lo que además depende de cada cual (7). Sin
embargo, y sea cual fuese la técnica empleada, deberá discriminarse bien si lo
que se registra es un resumen de lo consultado, una cita textual, un comentario
nuestro, una crítica que hemos hecho, o una idea suelta que se nos ocurrió en
ese momento.
La
investigación bibliográfica termina en principio con el registro de lo
consultado, y hasta ahora nuestra labor ha consistido apenas en reunir algunas
piezas del rompecabezas, no en armarlo, cosa que será la labor de toda la
investigación en su conjunto hasta su presentación por escrito en un informe
final.
ANALIZAR Descomponer en partes una cosa
y considerarlas de a una. Ejemplos: clasificar, describir.
CITAR Mencionar las ideas de otra
persona o personas.
COMPARAR Señalar las semejanzas y/o
diferencias entre dos o más cosas o ideas. Confrontar.
CONCLUIR Hacer un 'cierre' del texto,
resolver de alguna manera lo dicho destacando consecuencias o aspectos
significativos, o, especialmente, combinar ideas ya expuestas para construir
una idea nueva.
CRITICAR Cuestionar o rechazar una idea
mediante respaldos argumentativos. En sentido amplio, criticar implica analizar
los pros y los contras de una afirmación, discutir, evaluar.
DEDUCIR Extraer una conclusión
lógicamente necesaria de una o más premisas.
DEFENDER Apoyar una idea mediante
respaldos argumentativos.
Destacar,
aceptar, apreciar, reivindicar, valorar.
DEFINIR Explicar brevemente el
significado de una palabra.
DESCRIBIR Enumerar las características
de una cosa o situación.
EJEMPLIFICAR Mencionar casos o
situaciones más o menos concretas que correspondan a una idea o a un caso más
general. Ilustrar, mostrar.
EXPLICAR Dar cuenta de un hecho o
situación relacionándolo con causas, finalidades, motivos, antecedentes,
consecuencias, implicaciones, etc.
HISTORIZAR Trazar la reseña histórica
de la evolución de una idea.
INDUCIR Extraer una conclusión más
general y de carácter probable a partir de casos particulares. Generalizar.
OPINAR Formular un juicio sin
fundamentarlo rigurosamente. Conjeturar, suponer.
PROBLEMATIZAR Formular preguntas o
problemas, más allá de si en el texto se ofrecen o no respuestas o soluciones.
REFERIR Remitir a otra parte del texto.
Ejemplo: anunciar o informar acerca del tema del texto siguiente.
RESUMIR Abreviar un texto en sus ideas
principales y respetando el orden de la exposición original.
SINTETIZAR Puede significar resumir o concluir,
según se trate, respectivamente, de una síntesis analítica o de una síntesis
dialéctica. Ver Resumir y Concluir.
SUGERIR Instar al lector a que piense o
haga determinada cosa. Convencer, persuadir.
Finalmente,
nos ha parecido útil hacer un listado de algunas preguntas que podemos hacernos
al leer un texto científico o filosófico: qué dice realmente?, qué oculta?, qué
disimula?, qué simplifica?, qué ignora?, qué presupone?, qué falsea?, a qué nos
induce?, qué acentúa?, qué niega?, qué provoca?, etc.
Pautas o
especificaciones para la elaboración de referencias bibliográficas.
Los datos de la referencia se tomarán del documento al que
se refieren: el documento fuente. Se extraerán principalmente de la portada, y
de otras partes de la obra en caso necesario.
Se pueden añadir elementos que no aparezcan en el documento fuente, con el fin
de completar la información. Estos elementos deberán ir encerrados entre
corchetes [ ] o entre paréntesis ( ), normalmente a continuación del elemento
modificado.
Autoría y
responsabilidad
Los
nombres de persona podrán abreviarse a sus iniciales.
Cuando
existen varios autores se separarán por punto y coma y un espacio, y si son más
de tres se hará constar el primero seguido de la abreviatura et al.
En
el caso de obras anónimas, el primer elemento de referencia será el título.
Después
de los apellidos y nombre de los editores, directores, compiladores o
coordinadores, hay que añadir la abreviatura correspondiente al tipo de función
que realiza: comp., coord., ed., etc.
Si
el autor es una entidad se indicará el nombre de la misma tal y como aparece en
la fuente:
- En las entidades de gobierno se indica en primer lugar el nombre geográfico y
a continuación el nombre de la institución. Ej: ARGENTINA. MINISTERIO DE SALUD.
- Si el nombre que identifica a la entidad es ambiguo se añade entre paréntesis
el nombre de la ciudad dónde se halla. Ej.: BIBLIOTECA NACIONAL (ARGENTINA)
Título
Se
escribe en cursiva, tal y como aparece en la fuente.
Se
puede añadir a continuación del título entre corchetes la traducción a
nuestra lengua.
Los
subtítulos se pueden escribir tras el título separado por dos puntos y espacio:
(:)
Se
pueden utilizar los títulos abreviados para citar las publicaciones en serie.
Edición
Se
hará constar en la forma que aparece en la publicación cuando sea edición
distinta a la primera.
Datos de publicación
El
lugar geográfico donde se ha publicado el documento se cita en la lengua de
éste. Si se considera necesario se puede añadir entre paréntesis el nombre de
la provincia, estado o país.
Si
hay más de un lugar de publicación o más de una editor, se cita el más
destacado y los demás se omiten añadiendo "etc.".
Si
el lugar de publicación no aparece especificado, se cita uno probable entre
corchetes seguido del signo de interrogación "?", o bien no se indica
lugar alguno y se pone [s.l.] (sine loco)
En
el nombre de editor, se omiten los términos genéricos como editorial,
ediciones, etc., excepto que formen parte del nombre.
Si
no aparece en el documento nombre de editor, se puede poner la abreviatura
[s.n.] (sine nomine)
Si
la fecha de publicación que aparece en el documento no es la correcta, se
transcribe ésta y a continuación se pone entre corchetes la fecha real.
Si
la fecha de publicación de un documento comprende varios años, se hace constar
el primer año y el último. Ej.: 2000-2002
Si
se desconoce el año de publicación, se sustituye por la fecha del depósito
legal, el copyright o la de impresión en este orden de prioridad. Ej.: DL 2000,
cop. 1999, imp. 1980
Si
no tenemos datos de la fecha de publicación se puede poner una fecha
aproximada. Ej.: ca. 1907, 197?
Si
citamos un documento aún no publicado pondremos en el lugar de la fecha
"(en prensa)".
Extensión
Para
documentos impresos se hace constar el nº de páginas, o de volúmenes en su
caso. Ej: 439 p., 8 vol.
Para
documentos no impresos se hará constar la extensión en número de piezas. Ej: 4
diapositivas
APELLIDO(S), Nombre. Título del libro. Mención de
responsabilidad secundaria (traductor; prologuista; ilustrador; coordinador;
etc.)*. Nº de edición. Lugar de edición: editorial, año de edición. Nº de
páginas*. Serie*. Notas*. ISBN.
APELLIDO(S), Nombre. "Título de la parte". En:
Responsabilidad de la obra completa. Título de la obra. Edición. Lugar de
edición: editorial, año de edición. Situación de la parte en la obra.
Título de la publicación en cursiva. Responsabilidad.
Edición. Identificación del fascículo. Lugar de edición: editorial, fecha del
primer volumen-fecha del último volumen. Serie*. Notas*. ISSN
ARTÍCULOS DE PUBLICACIONES
EN SERIE
APELLIDO(S), Nombre. "Título del artículo".
Responsabilidad secundaria. Título de la publicación seriada. Edición.
Localización en el documento fuente: año, número, páginas.
MENCIÓN DE
RESPONSABILIDAD PRINCIPAL. Denominación del elemento patentado.
Responsabilidad subordinada. Notas*. Identificador del documento (país u
oficina que lo registra). Clase de documento de patente. Número. Año-mes-día de
publicación del documento.
NORMAS
ENTIDAD RESPONSABLE
DE LA NORMA. Título. Nº ó código de la norma. Edición. Lugar de
publicación: editorial, año de publicación.
Se citan como una monografía.
APELLIDO(S), Nombre. Título. Responsabilidades secundarias*. Nº de edición.
Lugar: editorial, año de publicación. Nª de páginas o volúmenes*. ISBN
Se citan como parte de una monografía.
APELLIDO(S), Nombre. "Título de la parte". En: APELLIDO(S), Nombre.
Título de la obra completa. Responsabilidades secundarias*. Nº de edición.
Lugar: editorial, año de publicación. Serie*. ISBN
TESIS NO PUBLICADAS
APELLIDO(S), Nombre. "Título de la tesis".
Dirección. Clase de tesis. [Tipo de documento]. Institución académica en la que
se presenta, lugar, año.
Informes publicados:
APELLIDO(S), Nombre. Título del informe. Lugar de publicación: editorial, año.
Serie, nº de la serie. (Disponibilidad)
Informes inéditos: APELLIDO(S),
Nombre. "Título del informe". Informe inédito. Organismo que lo
produce, año.
DOCUMENTOS
AUDIOVISUALES
Grabaciones: APELLIDO(S), Nombre. Título. [Designación
específica del tipo de documento]. Lugar: editorial, año.
Los tipos de soporte posibles son: [en línea] [CD-ROM]
[banda magnética] [disquette] y DVD.
Las especificaciones para la elaboración de referencias bibliográficas de
documentos electrónicos, en general, siguen las mismas pautas que para
los documentos impresos.
TEXTOS ELECTRÓNICOS, BASES DE DATOS Y PROGRAMAS INFORMÁTICOS
Responsable principal. Título [tipo de soporte]. Responsables
secundarios*. Edición. Lugar de publicación: editor, fecha de publicación,
fecha de actualización o revisión, [fecha de consulta] **. Descripción física*.
(Colección)*. Notas*. Disponibilidad y acceso**. Número normalizado*
PARTES DE TEXTOS ELECTRÓNICOS,
BASES DE DATOS Y PROGRAMAS INFORMÁTICOS
Responsable principal (del documento principal). Título
[tipo de soporte]. Responsable(s) secundario(s) (del documento principal*).
Edición. Lugar de publicación: editor, fecha de publicación, fecha de actualización
o revisión [fecha de consulta] **. "Designación del capítulo o parte,
Título de la parte", numeración y/o localización de la parte dentro del
documento principal*. Notas*. Disponibilidad y acceso**. Número normalizado*
CONTRIBUCIONES EN TEXTOS ELECTRÓNICOS, BASES DE DATOS Y PROGRAMAS
INFORMÁTICOS
Son aquéllas partes de documentos que tienen un contenido
unitario e independiente de las otras partes del documento que las
contiene.
Responsable principal (de la contribución). "Título" [tipo de
soporte]. En: Responsable principal (del documento principal). Título. Edición.
Lugar de publicación: editor, fecha de publicación, fecha de actualización o
revisión [fecha de consulta] **. Numeración y/o localización de la contribución
dentro del documento fuente. Notas*. Disponibilidad y acceso**. Número
normalizado*
PUBLICACIONES ELECTRÓNICAS SERIADAS COMPLETAS
Responsable principal. Título [tipo de soporte]. Edición.
Designación de los números (fecha y/o número)*. Lugar de publicación:
editor, fecha de publicación [fecha de consulta] **. Descripción física*.
(Colección)*. Notas*. Disponibilidad y acceso**. Número normalizado.
ARTÍCULOS Y CONTRIBUCIONES EN PUBLICACIONES ELECTRÓNICAS SERIADAS
Responsable principal (del artículo). "Título (del
artículo)". Título (de la publicación principal) [tipo de soporte].
Edición. Designación del número de la parte. Fecha de actualización o revisión
[fecha de consulta] **. Localización de la parte dentro del documento
principal. Notas*. Disponibilidad y acceso**. Número normalizado.
BOLETINES
DE NOTICIAS, LISTAS DE DISCUSIÓN
Título [tipo de soporte]. Responsable(s) secundario(s).
Lugar de publicación: editor, fecha de publicación [Fecha de consulta] **.
Notas*. Disponibilidad y acceso**
Distribuídos por boletines o listas: Responsable
principal del mensaje. "Título del mensaje" [tipo de soporte]. En:
Título (del boletín o lista). Numeración y/o localización del mensaje [Fecha de
consulta] **. Notas*. Disponibilidad y acceso**
PRESENTACIÓN
Y ORDENACIÓN DE LISTAS DE REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Existen dos tipos de presentación:
1. Las referencias que van al final de la obra se ordenan generalmente según el
orden alfabético del primer elemento (autor o título).
2. Las citaciones bibliográficas se ordenan siguiendo una sucesión numérica que
corresponde al orden de citas en el texto.
En caso de haber varios documentos de un mismo autor, se
reemplaza el primer elemento de la segunda referencia y siguientes por una
raya.
CITAS
Una citación es una forma de referencia breve colocada entre
paréntesis dentro de un texto o añadida a un texto como nota a pie de página,
al final de un capítulo, o al final de la obra completa. La citación permite
identificar la publicación de la que se extrae la idea parafraseada.